viernes, 16 de julio de 2010

El triunfo del equilibrio (1)




















La experiencia es algo curioso. Por un lado, se adquiere un cínico descreimiento que provoca cierta indiferencia ante lo que nos rodea, e indiferencia ante el futuro. Nos enseña que si empiricamente algo no ha pasado, lo más probable es que continúe sin hacerlo. Un experto, un veterano, ejercerá de oráculo en cualquier debate basándose en el mayor número de hostias recibidas a lo largo de su vida, sentando cátedra con impepinables verdades frente a sus oyentes.

Sin embargo, las enseñanzas de la vida tambien ayudan a encarar y superar miedos e inquietudes. Acabamos derrotando los complejos con la perspectiva adquirida tras el paso de los años. Generamos una coraza que nos llena de valentía, porque ya no tememos las consecuencias. Cada día más invulnerables, capaces de todo.

Esta dualidad se manifestó en muchos hogares españoles, donde padres, tíos o abuelos, con la retina repleta de fotogramas de una Alemania siempre triunfante, o del fútbol total de unos melenudos vestidos de naranja, se debatían entre la precaución del peso de la historia y el descarado ardor por tomarse la revancha ante los grandes, y hacerles morder el polvo de una vez.

España-Alemania. Uno de los puntos negativos de Del Bosque en el torneo fue, para mi, la insistencia con el doble pivote Busquets-Alonso en encuentros frente a rivales teoricamente menores, o cuyos antecedentes evidenciaban que frente a España plantearían un cerrojazo, con 9 o 10 hombres detrás del balón. Frente a una brillante Alemania, el conjunto español avanzó rondas, con apuros, pese al lastre supuesto por la alineación de ambos a la vez por parte del entrenador salmantino. Desatascó los partidos quitando a uno de los dos, fórmula acertada que, sin embargo, optó por no repetir de inicio.

Alemania era el primer rival ante el que se justificaría en mi opinión ese doble pivote español. El talentoso Ozil no encontró acomodo entre líneas en ningún momento, Puyol y Piqué solo tuvieron que moverse de su zona lo imprescindible- alguna cobertura a los laterales- sin preocuparse de salir a tapar superioridades alemanas en medio que sí se hubieran producido sin "Busi" o Xabi en el campo.

Es mentira que Alemania saliera a defenderse. Fue un tremendo desgaste físico por parte de los españoles, que presionaron con gran coordinación y sin excepción, el que embotelló a los germanos en su campo, concedamosle a España el mérito que tiene. No obstante, la bisoña Mannschaft demostró manejar el registró al que le obligaron los ibéricos a la perfección, realizando un partido casi impecable defensivamente, que ensalzó sobre todo la figura de Per Mertesacker -el central del Werder se ha ganado, al fin, un justo reconocimiento mundial-.

Pensaba quien suscribe que si España seguía sin marcar, tanto desgaste sería el caldo de cultivo propicio para las contras alemanas en el último tercio de encuentro. Es entonces cuando tomó relevancia la figura de un personaje que pasó desapercibido: Javier Miñano, preparador físico español. Ante las duras críticas recibidas tras los primeros compromisos, argumentó que su trabajo estaba enfocado a que los "tiki-taka boys" diesen el máximo en semifinales y final. Pocos le creímos, menos aún le entendimos. Pero el murciano no vendía humo.

La tan cacareada por Luis Aragonés debilidad en la "condición física de base", fue otro de los mitos cazados por "la Roja". España siguió mandando en el partido, castigando al honrado púgil teutón con constantes golpes al costado. Hasta que llegó el directo a la mandíbula de la forma más inesperada: un cabezazo, desafiando la gravedad, ante las torres alemanas.

El retorcido destino quiso ironizar. Curioso que el gol que plasmase a la España de la técnica, el toque y la paciencia en la historia mundialista lo marcase Carles Puyol, todo un exponente del estilo contrario, del único amago de identidad futbolística que tuvo España en su historia: la "Furia". Pero las moiras, en su carcajada, fueron más allá. El goleador Puyol y su asistente, Xavi Hernández, fueron en 2007 el centro de una ridícula polémica instigada por una contraportada de Roberto Palomar en el diario Marca, acusando a los culés del "delito" de doblar sus medias para ocultar la enseña nacional, insinuando su nacionalismo catalán y el consecuente poco compromiso con "la Roja." Por fortuna, algunos tienen memoria (obteniendo cinismo por respuesta). Las victorias son un excelente amnésico.

La Mannschaft la tuvo en las botas de Toni Kroos tras la primera acción del partido en que se reconoció al magnífico conjunto visto en otros partidos, con un contragolpe fulgurante por la izquierda. Pero Casillas estuvo donde tenía que estar. A partir de ahi, los deslabazados intentos germanos no tuvieron repercusión ante la solidez física y táctica de los de Del Bosque, que tentaron a la teoría de "el que perdona, paga" tras el lío que Pedro -de los mejores del partido por otro lado- se hizo con el escurridizo Jabulani, que no pudo hacer llegar a un desmarcado Torres para matar el partido. Pero ni la clemencia del canario fue suficiente para arrebatar a los ibéricos su justo premio.

PD: Nostrapacus -nuevamente impresionante- y Camacho, haciendo de las suyas

domingo, 4 de julio de 2010

Música: Messi ya no reunirá a los Gallagher












Las televisiones pagan ingentes cantidades de dinero por los derechos del fútbol, por lo que deben amortizar al máximo las competiciones de que disponen. Eso hace que los amantes de lo frívolo, ávidos de saciar nuestra morbosa curiosidad de detalles acerca de las interioridades del fútbol, o simplemente necesitados de humanizar a esos millonarios de pantalón corto a los que idolatramos, estemos de enhorabuena.

En esa tónica, hemos podido presenciar lo arrítmico que es el portugués Nani fuera del campo, saber que el lateral derecho de España es el encargado de machacar a flamencazo limpio los tímpanos de sus compañeros antes de los partidos -tras las sesiones de DJ Ramos, las vuvuzelas deben resultar hasta agradables- o que ese adonis selvático llamado Tévez le ha descubierto a Messi un maravilloso -uno es fan y de los pesados, mis amigos lo sufren- mundo: el de Oasis.


"El Apache" es futbolista del Manchester City, conjunto del que los "Gallagher Bros" son declarados fans. No hay partido televisado de los "skyblues" que se precie sin un plano al palco que ocupan Liam y Noel en el precioso estadio de su equipo, que llenaron hasta la bandera en su actuación de 2005, algo que ya habían hecho -¡en 3 ocasiones consecutivas!- en el antiguo hogar de los "citizens", Maine Road, en 1996.


No son mercenarios. De hecho, siempre se han negado a tocar en Old Trafford, templo del eterno rival. Sienten lo mismo por el Utd que el oviedista que suscribe hacia el Sporting. Para muestra un botón del "frontman" de la mítica banda:

Periodista.- "Creo que sois unos forofos del Manchester City .¿Que te parece que el club sea propiedad de un jeque árabe?."

Liam (con ininteligible acento mancuniano).- "Me toca las pelotas. Pero lo importante es joder al Manchester United. Sabes que trabajaba lavando coches muy cerca de Old Trafford ,quizá por eso lo desteste aún más."

Encantador, ¿verdad?.

Declaraba el crack del FC Barcelona: “Desde que juega en Manchester, Carlitos me venía diciendo lo bueno que era Oasis. Yo le prometí que iba a escucharlos, pero nunca tenía tiempo. En el vuelo hacia Sudáfrica, Carlitos me hizo escuchar los dos primeros álbumes. Debo decir que no tenía muchas expectativas al respecto pero confieso que es una de las mejores cosas que jamás escuché. Es absolutamente asombroso y sus canciones son increíbles. ‘Supersonic’ y Live Forever son mis favoritas. Estuve escuchando al grupo en mi iPod en la habitación del hotel, en los traslados hacia los partidos y en el vestuario. No puedo creer que haya pasado tanto tiempo sin tener idea de ellos”.

Como haría cualquier mortal, el astro argentino se dedicó a ver vídeos en youtube de las actuaciones de la histórica banda británica. Y se ilusionó con la posibilidad de verles en directo:

"Le dije a Carlitos que estaría bueno ir a verlos pero él me contó que el grupo ya no existía”.

A veces ser el mejor del mundo en algo no vale para cumplir tus sueños. Pero la devoción de Messi por los chicos de Manchester es tal que ¡les quería para amenizar su fiesta de campeones!:

"Hemos acordado que si ganamos el Mundial les traeremos a Argentina a nuestra fiesta de celebración. Solo necesitamos saber su precio"

Por fin he encontrado un motivo para entristecerme de la eliminación de los pupilos de Maradona. ¿Qué hubieran contestado Liam y Noel, tan emblema británico como el te o el cricket, a la oferta de reunirse festejar el triunfo del autor de la "Mano de Dios" que eliminó a Inglaterra en el 86? ¿Os imaginais a Liam provocando al público argentino mencionando las Malvinas? ¿Llevaría tan bizarra imagen a la tumba a la Thatcher?

Por el momento, Messi escuchará en su iPod el "Stop Crying Your Heart Out" de sus ídolos para consolarse. ¿La reunión? Otra vez será. Quizá lo hagan cuando Messi fiche por el City. ¿Todo es posible con los petrodólares, o no? Some day you will find me.....



sábado, 3 de julio de 2010

Un panzer sobre un castillo de naipes
















De entre los muchos detalles que deja un partido en que un gigante del fútbol (Alemania) arrasa a otro (Argentina), no puedo evitar quedarme con la sonrisa de Michael Ballack. Tras el cuarto gol teutón, las cámaras buscaron al mocetón de Chemnitz, involuntario espectador a pie de campo, encontrando en él una sonrisa de sincera complacencia.

El ya ex-centrocampista del Chelsea, ausente por lesión, ha comandado a la Mannschaft durante casi 8 años que se pueden considerar exitosos pese a la ausencia de títulos (finalista Mundial 2002 y Euro 2008, semifinalista en Mundial 2006). Por ello las alarmas saltaron cuando una terrorífica entrada de Kevin Prince-Boateng en la final de la FA Cup hizo trizas el tobillo derecho del "eterno subcampeón". Su liderazgo militar sobre la cancha se asocia con la más tópica imagen que se tiene de los alemanes. Recordamos su magullado e iracundo rostro en la final ante España, su cómico enfado con Ovrebo ante el Barcelona o intimidatorias discusiones con rivales, incluso con compañeros. Una especie de ogro, ansioso por ganar y quitarse su propio sambenito.

Pero Ballack sonríe. Y el mundo del fútbol tambien. Esta Alemania, según palabras del propio Löw, "exuberantemente juvenil", lo hace inevitable. Atrás queda la soberbia y la prepotencia. Mesut, Thomas y cía solo quieren divertirse.

Frente a ellos, la Argentina de Messi, prostituida a ser la del Maradona entrenador y "el gringo" Heinze. Su agónica clasificación no auguraba la brillante -en cuanto a resultados- fase de grupos realizada, ni su relativamente desahogado pase a Cuartos frente a México. Dicen que el ignorante tiene valor, y el sabio miedo. Diego Armando reafirmó ser de los primeros con constantes salidas de tono ante la prensa en la efímera borrachera de victorias de su equipo. Picó ante la cierta, pero politicamente incorrecta, acusación de Schwensteiger, aduciendo que su rival, ¡Alemania!, tenía miedo. Todo un brindis al Sol.

Bastaron dos minutos y la inestimable colaboración de Sergio Romero (el del AZ es buen portero pese a todo) para que el ¿planteamiento? de Maradona saltase por los aires. Un recogepelotas llamado Müller acarició con la testa un centro del renacido Schwensteiger para reclamar su trono como revelación absoluta del Mundial. El 1-0 dio relevancia a la pizarra, reflejando qué equipo tenía entrenador y cual una balbuceante pantomima en el banquillo.

Y es que los chicos de Joachim Löw, pese a su descarada juventud, leyeron el partido a la perfección. Aguantaron el caótico aluvión de Argentina, relegando al -con permiso de Holanda- presunto mejor ataque del campeonato a tímidos intentos de Higuain o Di María. Controlaron el partido en todo momento. Incluso en el minuto 20 Klose, tras una perfecta contra llevada por Muller, estuvo a punto de devolverles a la Pampa en tiempo record.

El descabellado sistema planteado por Maradona (con Maxi Rodríguez-Mascherano-Di María en el centro del campo, 2 extremos netamente ofensivos y un mediocentro eminentemente destructivo) apagó las luces incluso a un desesperado Messi, que se va sin marcar de este Mundial, al que se le vio bajar al medio frecuentemente en busca de un balón que no le llegaba. Pero ni él, ni un omnipresente Mascherano -el mejor de la albiceleste- pudieron evitar la debacle que llegaría en la segunda mitad.

El toque esteril de los argentinos se vio castigado por una Alemania que combinó un toque directo y preciso con efectividad. En el min.68, un siempre inteligente Muller, en un escorzo desde el suelo, dejó a Podolski en posición privilegiada para asistir con frialdad al oportuno Klose, que ya supera a Pelé en goles en los mundiales. Maradona puso la alfombra roja retirando a su lateral diestro Otamendi para introducir un acompañante para "Masche" (Pastore). Una suerte de 3-2-5. Los germanos provocaron una sangría en una banda sin lateral. Primero tras brillante acción personal de Schwensteiger que culminaría Friedrich, para luego certificar el 4-0 en otro preciso contragolpe entre Ozil, "Poldi" y Klose.

Grondona, el mandamás del fútbol argentino, deberá dar un paso al frente y descabezar por fin al ídolo, al mito, que se inventó como entrenador y que ha dejado la imagen del país por los suelos. Ver a los aficionados españoles, normalmente cariñosos con la albiceleste e historicamente hostiles a Alemania, cantando alegremente "Adios Maradona Adios", resulta ilustrativo.

Decía Matías Vallés en su columna de La Nueva España que "cada vez que veo a la Argentina de Maradona y Heinze" -agresor de cámaras, plusmarquista mundial en recorrerse todo el verde para protestar al colegiado, violento disfrazado de pícaro- "deseo que pierdan todos los partidos por siete a cero". Casi. Mientras, Ballack y yo seguiremos sonriendo.

Ficha del partido aquí.

domingo, 27 de junio de 2010

La enfermedad de Lou Gehrig














Quien suscribe, sostiene que actualmente el auténtico cine se encuentra en la pequeña pantalla. Y en dosis semanales. Compartir este pensamiento implica, universal e ineludiblemente, haberse sumergido en el mundo de "Los Soprano" alguna vez. El gesticulante Chris Moltisanti, estelar personaje de la serie de HBO, monopoliza una cita célebre con la que provoca sistematicamente las risotadas de los respetables caballeros italoamericanos, ya sea en un funeral o en la trastienda del Bada Bing: "¿No os parece una coincidencia que Lou Gehrig muriera de la enfermedad de Lou Gehrig?"

Al igual que el mítico primera base de los Yankees, Italia ha muerto víctima de su propia enfermedad. Las victorias italianas, como los hunos de Atila, suelen dejar tras de sí un reconocible rastro de destrucción: caras de estupefacción, lágrimas de impotencia, sentimiento de injusticia...incredulidad. Te embriagas de una falsa sensación de control, te confías, adelantas líneas y comienzas a atacar. Y cuando crees que les tienes contra las cuerdas, surge ese abstracto concepto llamado "épica italiana". En forma de penalty injusto, de genialidad de un Del Piero o un Baggio fantasmales el resto del partido, de una expulsión omitida, de un balón parado provocado la única vez que pasan del centro del campo. Preferentemente, en el tiempo de prolongación.

Ese fútbol defensivo y conservador grabado a fuego en el alma italiana, emblema e identidad del que sus tifossi sienten un chirriante orgullo desde tiempos inmemoriales, se ha metastatizado. Paraguay, Nueva Zelanda y Eslovaquia, víctimas propiciatorias a priori, descrubrieron las vergüenzas de una plantilla limitada como no se recuerda a la azzurra. La fórmula: aplicarles su propia medicina.

Una Paraguay llena de medianías de mediocampo hacia atrás les hizo sudar tinta para sacar un empate. Entonces, una Italia aún segura de sí misma, confió en la debilidad del próximo rival. Nueva Zelanda: 3 millones de habitantes, su deporte nacional es el rugby, clasificados en una eliminatoria frente a Bahrein, cuya estrella es un defensa central del Blackburn Rovers conocido solo por "parabólicos", Ryan Nelsen. La clásica cenicienta. Pero, rozando el esperpento, Italia empató, mereciendo perder, ante los heroicos "all whites". Había que agotar el último cartucho: el peso de la historia.

Una Eslovaquia decepcionante, donde el talento del goleador Sestak, la calidad de la diminuta joya del Twente Stoch o el liderazgo del fenomenal Marek Hamsik, eran meras sombras de sí mismos. La tranquilidad de los italianos era pasmosa ante una situación de vida o muerte deportiva: absoluta confianza en su identidad, en que los tímidos eslovacos se rindieran ante la lógica. Incluso parecían disfrutar de darle otra bofetada al mundo clasificándose agonicamente para luego llegar tan lejos como siempre.

No contaban con Robert Vittek. Este currante del fútbol que alcanzó cierta notoriedad en Bundesliga con sus goles en el Nuremberg, vivió esa noche el momento de gloria que ninguna otra competición puede dar. El eslovaco, que en su juventud estuvo a punto de ingresar en la cantera del Real Madrid, selló con 2 goles de "killer" el destino de Italia. La ironía hizo que, con 2-0, Lippi buscase el empate con los únicos atisbos de talento de que disponía: Di Natale y Quagliarella. El primero recortó distancias, y vimos como el segundo, poco después, firmaba el empate en fuera de juego........No, esta vez no. El árbitro invalidó el gol. Algo les empezaba a fallar.

Ante la pasividad de la zaga azzurra, Kopunek hizo el 3-1 para los eslovacos. Pero Italia siguió confiando en el milagro. Los resultados les daban la clasificación con un mísero empate, ¡con solamente 3 puntos!. "Estos empatan", proclamaban resignados futboleros de todo el mundo. Min.92: Quagliarella, hacía el 3-2 con un gol de bellísima factura. La profecía parecía cumplirse palabra por palabra.
Último minuto: Italia asedia. Balón al segundo palo, Simone Pepe absolutamente solo, le pega con el alma de todo un país. Pero el esquivo Jabulani se marcha fuera. La épica les ha abandonado por fin.

De Rossi, Camoranesi, Montolivo, Pirlo, Gilardino, Chiellini......fantasmas vestidos de azul. Y sobre todos ellos, dos culpables principales:
Lippi: el seleccionador italiano prescindió de Totti, Cassano o Giovinco, no tuvo valor para darle la titularidad a jóvenes como Quagliarella en favor de pesos pesados en mal momento de forma y no ha sabido llevar la transición entre la vieja y la nueva generación.
Cannavaro: tras completar dos desastrosas campañas consecutivas en Madrid y Turín, Lippi siguió apostando por el veterano defensa de 36 años. Un inadmisible carrusel de fallos graves en todos los partidos del supuesto lider de la defensa italiana le costó caro a su país. Irresponsable por su parte el no haber renunciado a la selección a tiempo, no supo medir sus condiciones.

Sí hay algo que agradecer a los italianos: han conseguido la unanimidad en los medios españoles. Todos narraron su eliminación con una sonrisa de oreja a oreja. No seré yo quien discrepe.

jueves, 17 de junio de 2010

La paradoja del brillo.

"Brasil gana sin brillo y con susto final a Corea del Norte"

"Holanda resuelve sin brillo"

"Messi guía a una Argentina sin brillo"

"Una triste Italia se estrella "

"Que (España) nos vamos a pasar por la piedra a Suiza, Honduras y Chile -a estos últimos tal vez con alguna dificultad más de las previstas- lo sabe hasta un niño de teta." .

El planeta fútbol se ha visto sacudido fundamentalmente por dos terremotos mediáticos desde el fin de la Liga y de la Champions League. El primero tiene nombre propio: José Mourinho. El segundo, el Mundial de Fútbol que alumbraría, por fin, a la "España sin complejos".

No seré yo quien discuta el favoritismo del combinado ibérico. Al contrario. La actual campeona de Europa merece tal consideración por el excelente juego que ha demostrado ser capaz de realizar (con Del Bosque, en fases cada vez más discontinuas, eso sí). Y por una plantilla con quizá el mejor portero y defensa del mundo (Casillas y Piqué), con innumberables recursos en el centro del campo -con el factor diferenciador de los "jugones"- y, sin llegar al nivel de un Drogba, delanteros titulares TOP.

El cóctel pre-Sudáfrica se completó tirando de convenientes medias verdades, tales como con una Brasil sin rastro de "jogo bonito", una Italia sin talento, Francia y Argentina "carentes" de entrenador, lesiones de hombres clave en Holanda o Inglaterra.....hasta las encuestas internacionales daban como favoritos a la recientemente conocida como "roja". Llegó la euforia. Y con ella, en los alumnos menos aventajados, la minimización de los rivales.

Una muestra es la que encabeza este artículo, solo parte de una retahíla interminable con cierto tufo a desprecio. "Sin brillo", "vence sin convencer", "se atasca", "se estrella" resumen en los kioscos españoles trabajadas victorias o empates que quizá se hagan valer, de los otros candidatos. Caretas fuera, lo que trasluce es simple narcisismo de nuevo rico. Da igual que ganen los demás. Somos los más altos, los más guapos, solo nuestra filosofía de fútbol es válida, y les enseñaremos a inventores del deporte y campeones del mundo cómo se juega a esto.

Un tal Gelson Fernandes marca de churro. Derrota injusta. El españolito de a pie pierde su mirada en lo que le queda de caña, reflexionando en cómo un equipo constantemente encerrado, que desprecia jugar el balón que tú amas, te ha ganado. Mira al hosco rostro de Hitzfeld y se pregunta"¿Por qué está orgulloso? Si solo hemos jugado nosotros, ¡si te lo has encontrado de milagro!. "¡¿Cómo se puede salir a hacer eso a un campo de fútbol?!". Y la prensa, como era previsible, habla de "Cura de humildad".

Veo una doble paradoja en todo esto.

1. Los periodistas que han desbordado la euforia en las masas, ahora llaman a la "cura de humildad" por una derrota injusta en la que se domina todo el partido y no se pierde la filosofía de fútbol. Desde luego, no invalidan las credenciales de España. Sí la coherencia de unos periodistas que, llamando a la humildad,tratan la prepotencia como un ente ajeno surgido por ciencia infusa, sin un gramo de autocrítica.

2. Hubo una reciente corriente mediática de alabanzas a José Mourinho conducentes a declararle el mejor entrenador del mundo: su modelo de juego es igual de válido que otros más estéticos, lo que cuenta es ganar, no el modo, y él gana, el Inter hizo lo que tenía que hacer ante Barça y Bayern encerrandose, ya que no tenía potencial para afrontar un intercambio de golpes...todo ello razonable. Por ese mismo argumento, ¿porqué las de Holanda, de Argentina o de Brasil son "victorias sin brillo", y las de Mourinho, geniales planteamientos tácticos? ¿Por qué se criticaba el desprecio culé al modelo futbolístico del Inter y ahora se hace lo mismo con los rivales de España?

martes, 15 de junio de 2010

Cine: One Night In Turin

















Radiocassettes bombardeando en monoaural el "All Together Now" de The Farm o "I am the resurrection" de Stone Roses . La dama de hierro clausuraba minas en Inglaterra a la velocidad a la que George Bush senior lanzaba Tomahawks sobre Bagdad. Unos personajes amarillos con cuatro dedos comenzaban a llenar las pequeñas pantallas. En la grande, a"Chuache" se le chafaban sus vacaciones en Marte y Scorsese todavía plasmaba el mundo del hampa con De Niro y Liotta sin rastro de Freixenet a la vista. Sharon Stone y Julia Roberts eran objeto de deseo. El Milan de los holandeses maravillaba una Europa sin ingleses a la vista de un Mundial sin vuvuzelas. El tiempo, 1990. El lugar, Italia.

Gary Oldman, (especialmente conocido por su aparición en sagas de Harry Potter y Batman) aporta su cálida voz a esta producción británica, a caballo entre el documental y esa tragicomedia que es el fútbol en las islas, que nos acerca al papel de la selección inglesa en el Mundial de Fútbol de Italia '90. El filme trancurre fundamentalmente en torno a la figura de 2 personajes: el fallecido Sir Bobby Robson y el genial Paul Gascoigne, ambos entrañables a su manera.

Aquel torneo no pintaba nada bien para los Pross. Campañas de los tabloides contra Bobby Robson, se aireaban las peleas nocturnas de "Gazza" a la salida de los pubs o se rebautizaba como "Donkeys" a los miembros del equipo nacional. Y la denominada "enfermedad inglesa", un hooliganismo hambriento de volver a sembrar el caos en Europa tras la prohibición a los equipos ingleses de competir fuera de las islas, amenazaba con volver a dañar la imagen del país.

Los 90 minutos del metraje pasan volando. Goles épicos. Ver a Gascoigne en pleno apogeo, tanto futbolístico (conduciendo el balón con clase y potencia, mostrando una privilegiada visión de juego) como humorístico (eso sí es un auténtico "showman" de las concentraciones y no Pepe Reina). Sorprendernos con un lado de Bobby Robson que el gran público español no conoce, tirando de carácter e inteligencia para defenderse ante los tabloides, pero siempre afable y cercano - me ha resultado muy emotivo el abrazo de Robson a un desconsolado Gazza-. Reirnos con el cómico retrato del ministro de Deportes de la Thatcher. O las mil imágenes (sí, hay peleas de hooligans), anécdotas y curiosas casualidades que se dieron en ese Mundial en general, y con los "british" en particular. Todo ello ambientado por una excelente BSO.

Pero sobre todo, fútbol, mucho fútbol. Recomendadísima.

Podeis verla completa online aquí. Trailer aquí:

jueves, 10 de junio de 2010

Fin de la era Benítez: ¿optimización o descapitalización? (2)

Pese a los indiscutibles logros mencionados en la primera parte del estratega español, toca mojarse. Desde Heraldo Esferico, consideramos que el balance de su paso por el Liverpool ha dejado mucho que desear. Entre sus puntos negativos podemos destacar:

- Planteamientos timoratos. El, en ocasiones, exasperante conformismo de Benitez en un grande -venido a menos, pero grande- de Europa, con un rígido 4-2-3-1 incluso jugando como local ante equipos netamente inferiores, provocó ingentes sangrías de puntos que les dejaron sucesivamente fuera de la lucha por la Premier (excepción hecha de la 08-09) cuando aun no habia concluído el invierno. La actitud fue incluso más problema que la táctica. Un empate en Wigan o en Sunderland no te sirve para ser campeón.
- Encorsetamiento del talento. Alérgico a futbolistas de perfil creativo. Nunca terminaron de encajar en su sistema de juego "maquinal" e inflexible, quedando relegado su papel a meros "números 12" desatascadores de partidos de trabados. Kewell, Benayoun, Babel, Voronin, Robbie Keane o Cissé pasaron o pasan por el "rodillo" de Benitez sin pena ni gloria.
Curioso es el caso de futbolistas que han mutado de ingenieros en obreros en el "Spanish Liverpool". Quizá el paradigma de esto es Dirk Kuijt. Contemplar el inútil esfuerzo del punta de Katwijk en las ayudas al lateral y recibiendo a 40 metros del área cuando actúa en banda, o fajándose en la presión sin que le llegue un balón en condiciones en 90 minutos, duele. Exactamente lo mismo que el galés Craig Bellamy o que el recientemente defenestrado Albert Riera.
- Fichajes. Su gran caballo de batalla en su estancia en Anfield.
1. No criticaré los 227 millones de € gastados en contrataciones en 6 años, ya que los menos de 40 "kilos" anuales en fichajes de media son exponencialmente inferiores a lo gastado por la práctica totalidad de grandes europeos.
2. Tampoco los casi 100 millones € de balance negativo entre altas y bajas. El actual mercado de traspasos hace de la pérdida la norma general.
Los números que realmente alarman son los de contrataciones efectuadas y bajas concedidas: 70 y 72 respectivamente. Y, sobre todo, su dudosa calidad.
Sin profundizar en apuestas exóticas "de cantera" tales como El Zhar, Miki Roqué,Idrizaj o Nemeth, que en casos puntuales han salido bien (Mikel San José, Emiliano Insúa):
- ¿A quién no le extraña ver a un club de la solera de los Reds con futbolistas en nómina del pelaje de Josemi, Núñez, Paletta, Cavalieri, Leto, Dossena,N'Gog o Kyrgiakos (casi 20millones por el sumidero), con una falta de categoría alarmante para un grande europeo?
- Innumerables fichajes y salidas incomprensibles. Morientes (10mill€), fichado para ser un carísimo suplente. Venta de un Owen que se salió en la siguiente campaña en Madrid por unos pírricos 12. De un ahora cotizadísimo Alou Diarra por 2, de un cumplidor y polivalente Arbeloa por 4, de un Bellamy titular en el City, de Riise sin tener un lateral solvente para suplirle, comprar (acertadamente) a Keane por 20 en verano y venderlo por 16 en invierno, a Babel y Pennant por 22 en total para ser "suplentísimos"..........Demasiadas incoherencias.
- Carácter arisco y poco dialogante. Discrepancias con su equipo técnico, traído por él mismo (Ochotorena y Ayestarán se marcharon de Anfield por las mismas), el conflicto con Xabi Alonso por impedirle acudir al nacimiento de su hijo, y el más reciente con Riera, son sintomáticos de su incapacidad para manejar el vestuario de un equipo de élite, preocupante tras tantos años en la profesión.

Consecuencia de todo: descapitalización futbolística del Liverpool. Tras seis años los del Merseyside han perdido peso relativo en Inglaterra y conservado en Europa el de un Houllier que, tanto en las islas como en el continente, con menos dinero y mimbres, ganó un título más en un año menos.
Es fácil culpar a los petrodólares del ascenso de Chelsea o City, pero lo cierto es que, sin ir más lejos, el Arsenal de Wenger ha contado con menos recursos y ha conseguido empatar o superar al Pool en 4 campañas en la "era Benítez", además de enamorar con su fútbol y de tener una política de cantera más valiente y ahorrativa que el madrileño. Plantilla con futuro y no menos importante, con estadio nuevo construído, algo que al Pool le queda por hacer.

Conclusión: buen estratega, mal psicólogo y pésimo "fichador". Bye bye Rafa! Keep dancing!



PD: Rafa Benítez será entrenador del Inter de Milan las próximas 2 temporadas.